Existen
flujos invisibles de energía recorriendo nuestro ambiente
provocando muchas o pocas dificultades en nuestra vida. Esta energía,
conocida en el mundo del Feng Shui como "El Chi", puede ser
positiva o negativa. Identificar este Chi, retenerlo si es positivo o
evadirlo si es negativo es el objetivo principal del buen Feng Shui.
Un antiguo proverbio chino
dice: "Primero está el destino y la suerte, después el esfuerzo y en tercer
lugar viene el Feng Shui". El significado es sencillo: para el Feng Shui
existe
la "Suerte del Cielo", la "Suerte del Hombre" y la "Suerte
de la Tierra"
La "Suerte del Cielo"
es el destino; tiene que ver con la astrología, la disposición de los
planetas en el momento exacto de nuestro nacimiento; si nacemos en el
momento y lugar correcto no necesitaremos nada, la suerte vendrá
sola. Pero el destino es incontrolable por el ser humano, tenemos que
ayudarnos con la "Suerte del Hombre" (el trabajo) y la "Suerte de la
Tierra" (el Feng Shui, o aprovechar positivamente la energía que nos rodea).
Muchas personas a pesar de esforzarse y trabajar mucho
tienen dificultades para prosperar; ¿la razón? no tuvieron la suerte
del cielo y la suerte de la tierra puede estar afectada por un balance
incorrecto del Chi en sus viviendas. De allí la importancia de
conocer y aplicar esta filosofía que
está mejorando la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo
a través de métodos y formulas de diagnostico, probadas a lo largo de miles
de años de investigación.
Cada vez que oímos hablar de Feng Shui, aparecen
los conceptos de
Chi
El Chi o Wu Chi, es la fuerza vital, la
energía primaria que une todas las cosas, el Tao, el vapor
original y fuente de todos los seres. Todos los seres son
creados a partir del Tao y acaban por volver a el. Este vapor
original da vida a un ser y vuelve a liberarse en el universo
cuando ese ser desaparece.
El Chi es dinámico, circula de manera invisible
a través de los diferentes espacios afectando nuestra vida.
En el Feng Shui, existen tres tipos de Chi; el Chi Celestial;
el Chi Terrestre y el Chi Vital.
El Chi
Celestial es la energía cósmica que mantiene unido al
universo, de allí se deriva la astrología, tanto la china como la
occidental, es por eso que el también es conocido como la Suerte
del Cielo o el Destino; nacemos con este destino el cual
constituye 1/3 de nuestra vida, no podemos cambiarlo. El Chi
Celestial también tiene relación con el clima, la luz solar, la
lluvia, etc.; es totalmente “incontrolable por el hombre”.
El Chi de la
Tierra se origina de las formas de nuestro ambiente, montañas,
ríos, construcciones.
El Chi Vital
es la vida de cada ser humano, ese campo energético que nos rodea y
que va más allá de la parte visible del cuerpo. Podemos cultivar
nuestro Chi, mejorando nuestra salud y bienestar a través de la
meditación. El Chi vital también abarca nuestro nuestros
pensamientos en consecuencia podemos con nuestra actitud mejorar
este Chi.
La interacción de estos tres tipos de Chi rige y
define nuestro Destino. En otras palabras estamos influenciados por
la suerte del Cielo, la suerte de la Tierra y la suerte del Hombre.
Usualmente
podemos percibir el Chi a través de nuestra percepción innata del
mismo, por ejemplo cuando nos sentimos intranquilos en un sitio,
cuando visitamos alguna casa y sentimos que algo está mal, cuando
tenemos problemas para dormir, etc.
El Chi puede ser
positivo (Sheng Chi) y moverse en forma ondulante o puede ser
negativo (Sha Chi) y moverse en línea recta.
El Feng Shui estudia la
distribución del "Chi" en un espacio y busca determinar donde el
positivo circula mejor, donde es negativo, donde no está llegando,
a fin de intervenirlo o corregirlo para crear espacios armónicos y
prósperos.
Para los sabios
chinos de la antigüedad El Yin y el Yang nacen del Chi o "Wu Chi",
el Tao, el vapor original y representaban esta figura mediante un
circulo perfecto, un útero, un óvulo sin fecundar. Una vez
fecundado (el Big Bang, el comienzo del universo) nace la primera
expresión de vida, el "Tai Chi" o el Yin y el Yang, dos fuerzas
fundamentales del universo que interactúan y que al ir creciendo
sus campos de energía, dividen el circulo en dos mitades una Yin
(negra) y otra Yang (blanca). Cada lado es un momento del cambio,
la transición de Yin a Yang es "la Creación" y la transición de
Yang a Yin es "el Regreso". La representación del Yin y el Yang,
significa dos fuerzas independientes en movimiento equilibrado.
Estas fuerzas están presentes en todo lo que nos rodea.
El Yin es lo
femenino, la tierra, la luna, la noche, la sombra, la quietud, lo
descendente, lo movedizo, lo frío, lo blando. El Yang es lo
masculino, el cielo, el sol, el día, la luz, la actividad, el
movimiento, lo ascendente, lo caliente, lo duro.
El Yin (reposo) y
el Yang (movimiento) generan ciclos constantes de cambio en el que
cada uno se convierte en otro, cuando el Yin mengua aparece el Yang
y viceversa (interacción). Esta interacción genera emanaciones de
energía que dan vida a todas los seres. Podemos ver esta interacción
en la naturaleza en la forma de las 4 estaciones, Yang se refleja en
el verano y el Yin en la frialdad del invierno. En la representación
moderna del Yin y el Yang, el punto negro dentro de la parte blanca
indica que el Yin existe dentro del Yang y viceversa. El Yin y el
Yang son relativos y no absolutos. Los mismos Cielo y Tierra emergen
del Yin y el Yang. El Yin y el Yang a su vez emergen del Movimiento
y la Quietud.
En Feng Shui, el Yin y el Yang
tiene una concepción diferente. Las montañas inmóviles y tranquilas
son clasificadas como Yin. Los ríos, mares o lagos que contienen
agua en movimiento son clasificados como Yang. Un sitio ideal en el
Feng Shui sería un lugar dónde los ríos y las colinas converjan
armoniosamente.
La energía emanada de la constante interacción del Yin y el Yang presenta
cinco clases de movimiento; el estudio de estos movimientos representa la
base de la 'Teoría de Los 5 Elementos',
herramienta fundamental para la práctica del Feng Shui.
Los 5 elementos representan 5 fases distintas de energía
o Chi. Para su explicación se utilizan cinco elementos de la naturaleza: El
Fuego, la Tierra, el Metal, el Agua y la Madera, cada uno de ellos
representa una transforma
ción
del Chi. Cada uno de ellos se corresponde con una orientación geográfica, un
número, un color, etc.
Las cinco energías se
transforman en una a otra en un proceso denominado
Ciclo Creador, de esta manera cada una de las cinco energías origina la
energía que le sigue. El Fuego produce la Tierra que a su vez produce el
Metal en sus profundidades; la energía contractiva del metal en las
profundidades de la tierra produce el Agua que a
su vez produce la Madera.
Por otra parte estas
energías se controlan unas a otras en el Ciclo de Control, el Fuego
controla el metal, el metal controla la madera, la madera controla la
tierra, la tierra controla el agua y el agua controla el fuego.
Los cinco elementos están
presentes en nuestra vida cotidiana:
