Los
espejos han generado mucha controversia entre los expertos de Feng
Shui, algunos los denominan aspirinas, usándolos como curas Feng Shui
para bloquear la entrada de energías negativas; otros los rechazan
totalmente. Lo cierto es que
los espejos no forman
parte de la cultura milenaria del Feng Shui, sencillamente por que los
espejos como tal son una invención reciente
Los primeros espejos de vidrio fueron inventados en
Murano, Italia hacia el año 1507. En la antigua china lo que pudiera
considerarse como espejos eran objetos de plata o de cobre fundido con
estaño, altamente pulidos que podían reflejar la imagen. Así que cuando
un maestro Feng Shui recomendaba el uso de espejos lo que realmente
estaba recomendando era la utilización del elemento metal.
Personalmente no me opongo a la
utilización de espejos en el Feng Shui, solamente tengo mocho
cuidado al recomendarlos. Los espejos son de mucha utilidad en la
decoración interior para
ayudarnos en la armonización de espacios, reflejar la luz natural
para hacer que un ambiente luzca más grande, redireccionar la
energía, etc., por eso no podemos simplemente descartarlos del todo.
Lo más importante es recordar que los espejos no son objetos
inertes, tienen una connotación un poco mística, al punto de que en
muchas culturas creen que tienen el poder de capturar nuestro
espíritu; pueden reflejar y rebotar la luz y la luz es
energía; en consecuencia para colocarlos en el resto
de la casa es preferible conocer previamente el mapa energético de
la misma; no obstante hay algunas reglas generales que podemos
seguir: