Feng Shui para el 2008 en el Boletín Especial de Febrero          

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El Feng Shui del Salón

Por Mikel Barriola

Cualquier tipo de vivienda se divide en dos partes naturales, sin importar el estilo arquitectónico, ni el lugar del planeta, ni la época en que la ubiquemos: Las zonas privadas y las zonas sociales. Esto es así porque la estructura de la familia, en la historia de la humanidad, es básicamente la misma y sus actividades dentro del hogar son similares. Algunas de estas actividades son colectivas, como comer y socializar con otros miembros de la familia, o con las visitas. Otras son de recogimiento y privacidad, como dormir, las relaciones de la pareja, el estudio o el simple reposo. Esto hace que la casa conste de dos partes: Privadas y sociales

Desde un punto de vista oriental esto es absolutamente natural y encuadra perfectamente con la teoría del Yin y el Yang, es decir las fuerzas antagónicas pero complementarias que rigen todos los ciclos naturales y los diversos aspectos del universo. El Yin representa lo oscuro, lo húmedo, la quietud, la noche. El Yang representa el movimiento, la luz, el día, el calor. Es así como el reposo o la actividad privada sería una manifestación Yin de la naturaleza humana y la vida social y activa sería la manifestación Yang de las personas. Dentro de este esquema, las habitaciones pertenecen al aspecto Yin de la casa, mientras que la cocina, el comedor el salón pertenecen al aspecto Yang

Este sería el primer acercamiento del Feng Shui a estos ambientes de la casa: Identificar su energía dominante, al menos por concepto. El salón es entonces un sitio de alta importancia, no solo por su uso y posible ubicación, sino porque per se está imbuido en una actividad energéticamente superior. Más allá de la reunión familiar en la sala de la casa, este espacio es por excelencia el sitio para recibir las visitas de personas que no vivan en la misma, bien sea por motivos sociales o también relacionados con negocios u otros menesteres.

En la antigüedad, todo monarca que se preciara, debía tener un buen salón del trono, desde donde podía recibir emisarios extranjeros, presidir una fiesta de palacio o discutir asuntos de política con sus ministros, por lo que este ambiente debía de reunir las características necesarias que permitieran la flexibilidad de uso de múltiples usos, guardando su jerarquía. Por supuesto que el monarca prestaba atención a la configuración general del sitio, pero desde el punto de vista chino, las consideraciones eran, como siempre, de tipo energético y geoastrológico. El flujo del movimiento en el salón era estudiado con cuidado y la ruta entre las aberturas, especialmente las puertas, era de especial cuidado. Estas reflexiones siguen siendo válidas para la vida moderna y aquellos que trabajan con sensibilidad y sentido común siguen guiándose por patrones similares.

Como energía no debemos entender simplemente la gente que camina, el aire y la luz, porque en un sentido más profundo, las energías sutiles, que terminan por definir el feeling de un espacio son más que eso, y es en ese nivel que queremos hablar. Por ejemplo, si un salón tiene puertas en diagonal, la energía penetra en el ambiente describiendo un tímido círculo alrededor de toda el área, antes de salir. Una persona sentada hacia el centro de este ambiente se podría sentir como flotando y quizás no tan a gusto, como quizás hacia las esquinas, que si no se activan, también pueden parecer muertas.

En el caso en que una puerta esté justo frente a otra, la energía tenderá a acelerarse, lo que puede convertir al salón en un lugar inestable y poco acogedor. En la más estricta tradición del Feng Shui, si la puerta del frente de la casa y la puerta de atrás de la casa están alienadas y sin obstáculos entre ellas, se considera de mal augurio, pues nada de lo que entre en esa casa permanecerá ahí, pues saldrá disparado por la puerta trasera. Sin llegar a la paranoia, sin duda que el concepto de estabilidad sufre un atentado si se crea una corriente que vuelva poco acogedor el espacio, por lo que es mejor evitar esta circunstancia.

Si el salón tiene una sola puerta como entrada y salida la energía tiende a circular y salir por el mismo sitio por lo que se puede crear un conflicto entre lo que sale y lo que entra. Quizás trabajando con ventana laterales se podría aliviar esta situación. En general el Feng Shui considera que no debemos sentarnos en medio de la corriente, pero tampoco totalmente fuera de ella, buscando un punto de equilibrio que a veces no es sencillo de identificar o de lograr, pero lo importante es irnos sensibilizando para ubicarnos correctamente.

Volviendo al salón del trono, la tradición china dice que el emperador debía regir su reino desde distintos salones, según las estaciones: En primavera debía ubicarse en el salón Verde del Este, y de conformidad con el elemento Madera vestirse también de ese color. En verano, debe regentar desde el salón de la Claridad, al sur y vestirse de acuerdo al elemento Fuego, es decir de rojo. Entre el verano y el otoño, debe gobernar desde la "Sala Suprema", al centro y vestir el color del elemento Tierra, el amarillo. En otoño debe permanecer en la "Sala de la belleza reunida" al oeste y vestir de acuerdo al elemento Metal, de blanco. Y en invierno, debía ocupar la parte norte, la "Sala oscura" o "Sala del misterio" y vestir de negro, de acuerdo al elemento Agua.

Sea como fuere, para muchos de nosotros puede ser poco probable que rijamos los destinos de nuestra casa desde estos distintos salones, y quizás solo poseamos uno, pero en el mismo, la ubicación de nuestro trono, o sillón, es tan importante como lo era para el emperador de China. Para esto, los conceptos ya están claros y se aplican para todo tipo de mueble en general.

La protección en la espalda es lo más importante, y el control visual de la entrada es vital. Nuestro trono no debería tener una puerta en un costado, ya que recibiríamos la llamada agresión lateral y sabemos que los flancos deben estar bien protegidos (1).

El trono no debe, bajo ninguna circunstancia dar la espalda a la puerta, dejando indefensa nuestra espalda a la perturbación y el sobresalto (2).

Nuestro trono no debe flotar inestable dentro del salón (3) y debería preferiblemente estar bien apoyado a la pared.

Desde nuestro trono debemos visualizar perfectamente puertas, ventanas (Ríos) y tener una buena pared atrás (Montaña) (4).

(1)

(2)

(3)

(4)

Como se puede intuir en párrafos anteriores, los colores y la decoración en general, para el Feng Shui, se basan curiosamente en conceptos astrológicos, y será bajo esta óptica que se determinará la preeminencia de alguno de los cinco elementos, Madera, Fuego, tierra, metal o Agua, el que domine el salón. Sin llegar a esta sofisticación geostrológica, algunos expertos sugieren sencillamente que, estando el salón en sintonía con la energía Yang, los colores más favorables aquí serían los excitantes, como los rojos y amarillos, dejando azules y verdes a las habitaciones. También, los aspectos Yin y Yang pueden trabajarse con luces y sombras, objetos decorativos muy claros y otros muy oscuros creando hermosos contrastes.

En definitiva, la sala de la casa es un mundo de oportunidades, que no solo debe ser la carta de presentación de nuestra casa frente a los demás, sino una expresión de nuestra personalidad y en definitiva un sitio de disfrute personal, tomando en cuenta todo consejo útil de decoradores y practicantes del Feng Shui, que ayude a mejorar la armonía, el equilibrio y el confort.

Arquitecto Míkel Barriola
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Última Actualización 04/04/2008

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